Plan paso a paso para crear una app web para restaurantes con reservas, pedidos online y gestión de mesas: alcance de MVP, experiencia de usuario, integraciones y plan de lanzamiento.

Antes de elegir funciones o pantallas, decide qué pretende mejorar realmente la app. El software para restaurantes falla con más frecuencia cuando trata de “hacerlo todo” y no ayuda de forma medible al equipo en una noche ajetreada.
Escribe el resultado principal en palabras sencillas. Ejemplos:
Una buena regla: si no puedes explicar el objetivo en una frase, sigues describiendo una lista de deseos.
Las apps para restaurantes tienen varios “clientes”, cada uno con necesidades distintas:
Las decisiones de diseño son más sencillas cuando sabes de quién estás resolviendo el problema en cada flujo.
Lista flujos de inicio a fin, no solo “características”. Por ejemplo:
Cuando mapees, incluye casos límite que ves cada semana: llegadas tardías, combinaciones de mesas, items 86’d, pagos divididos y comps.
Elige un pequeño conjunto de números que prueben que la app reduce fricción y aumenta ingresos:
Estas métricas guiarán qué construir primero y qué mejorar tras el lanzamiento.
Antes de diseñar pantallas o elegir herramientas, decide qué hará la app el día uno. Los restaurantes no necesitan “todo”: necesitan los flujos que eliminen la mayor fricción para invitados y personal.
Un módulo de reservas usable no es solo un formulario. Como mínimo, incluye:
Decide pronto si admites solicitudes especiales (trona, terraza, nota de alergia) y políticas de depósito/no-show. Estas elecciones afectan la UI del invitado y el flujo del personal.
El pedido online funciona cuando el menú es fácil de navegar y el carrito es difícil de romper.
Capacidades clave para priorizar:
Si planeas pedido por QR, trátalo como el mismo flujo con un punto de entrada distinto.
La gestión de mesas es donde reservas y walk-ins se encuentran con la realidad. Tu primera versión debería cubrir:
Da a los gerentes control de lo básico:
Este conjunto mantiene el alcance enfocado y soporta servicio real.
Un MVP no es “una versión más pequeña de todo”. Es el lanzamiento más pequeño que maneje de forma fiable las operaciones centrales del restaurante sin crear más trabajo para el personal.
Para la mayoría de restaurantes, un MVP sólido se centra en unos pocos caminos repetibles:
Si tu objetivo es rotación de mesas, prioriza reserva + estado de mesa primero. Si el ingreso por takeout es prioridad, elige pedido + pago primero.
Si quieres avanzar más rápido que un ciclo de desarrollo tradicional, considera construir el MVP en una plataforma de aceleración como Koder.ai. Puedes describir los flujos en chat, iterar la UI rápidamente y generar una app React con backend en Go + PostgreSQL—luego exportar el código fuente cuando quieras tener control total.
Escribe qué no construirás en el primer lanzamiento. Exclusiones comunes que ahorran meses:
Puedes diseñar el modelo de datos para permitir esto después; simplemente no construyas la UI ni las reglas ahora.
Un rango realista para la primera versión depende de integraciones y complejidad:
El presupuesto suele seguir la misma curva: más sistemas a conectar y más casos límite implican mayor coste. Asegura el alcance antes de fijar el número.
Mantén una lista de “luego”, pero comprométete solo con la siguiente versión cuando veas uso real.
Una app para restaurantes se gana o pierde en los dos primeros momentos del invitado: reservar una mesa y hacer un pedido. El objetivo es simple: que estos pasos sean obvios, rápidos y confiables en móvil.
Mantén el formulario centrado en lo que el host realmente necesita. Empieza con tamaño de grupo y fecha/hora, luego muestra solo los turnos relevantes (no un campo de “elige cualquier hora”). Añade campos para nombre, teléfono/email y una caja opcional de solicitudes especiales (alergias, trona, accesibilidad).
Reduce fricción con pequeños detalles:
tel y email)El diseño mobile-first importa: una columna, objetivos táctiles grandes y un botón fijo “Reservar” siempre accesible.
Tanto si los invitados piden por adelantado como por QR, diseña el flujo alrededor de la confianza.
Muestra fotos de items con moderación, pero siempre muestra precio, modificadores clave y tiempos estimados (p. ej., “Listo en ~25–35 min” para pickup). Haz el carrito fácil de editar y evita cargos sorpresa: muestra impuestos, propinas y tasas antes del pago.
Si aceptas notas dietéticas, estructúralas cuando sea posible (checkboxes para “sin frutos secos”, “pan sin gluten”) y reserva texto libre para casos límite.
Los invitados deberían poder reprogramar o cancelar desde la página de confirmación sin llamar. Explica políticas claramente: depósito, período de tolerancia por llegada tardía, ventana de cancelación y cargos por no-show. No lo escondas en letra pequeña—colócalo cerca del botón final de confirmación.
Usa tipografía legible, contraste fuerte y etiquetas que los lectores de pantalla entiendan. Asegura que cada paso funcione con teclado y no dependas del color solo para indicar errores o disponibilidad. Estos básicos reducen abandonos y aumentan reservas y pedidos completados.
Una app solo funciona si el equipo puede manejar el servicio sin pelearse con la pantalla. El dashboard del personal debe sentirse como tres herramientas enfocadas—host, cocina y gerente—con los mismos datos pero adaptadas a diferentes decisiones y presión temporal.
El host necesita un “libro en vivo” que responda: quién llega, quién espera y qué mesa puede ser liberada ahora.
Elementos clave:
Consejo de diseño: minimiza escritura en horas pico—usa botones grandes, valores por defecto y búsqueda rápida por nombre/teléfono.
Para cocina, la claridad gana a la complejidad. Muestra pedidos entrantes en la secuencia correcta y facilita actualizar estados de preparación sin perder el hilo.
Incluye:
El objetivo es menos interrupciones verbales: la pantalla debe comunicar qué sigue y qué está bloqueado.
Los gerentes necesitan herramientas para proteger la experiencia y los ingresos cuando la realidad se desvía del plan.
Proporciona:
Haz los permisos explícitos: los hosts no necesitan controles de pago y la cocina no debería ver datos de contacto salvo que sea necesario. El acceso por roles reduce errores y mantiene el dashboard rápido, enfocado y más seguro por defecto.
Una app para restaurantes parece “inteligente” cuando refleja el piso real: cómo están dispuestas las mesas, cómo se mueven los grupos y dónde se forman cuellos de botella. Modela el salón de forma que sea fácil de mantener, no solo exacto el día uno.
Crea un modelo de planta con secciones (Terraza, Barra, Principal) y mesas con atributos como número, capacidad, notas de accesibilidad y etiquetas de proximidad (junto a ventana, rincón tranquilo). Si soportas combinar/dividir, trata eso como concepto de primera clase:
Esto evita dobles reservas accidentales cuando el personal está ocupado.
Usa un conjunto pequeño y consistente de estados que el personal cambie con un toque:
disponible → reservado → sentado → pedido → postre → pagado → limpieza → disponible
Cada transición debe capturar marcas temporales. Esas marcas alimentan funciones útiles como “tiempo sentado” y “duración media de la comida”, sin pedir trabajo adicional al equipo.
La rotación es un problema de predicción. Empieza simple: estima duración por tamaño de grupo + estilo de servicio, luego ajusta usando la historia reciente (entre semana vs fin de semana, almuerzo vs cena). Señala mesas en riesgo cuando:
Muestra esto como una advertencia sutil en el dashboard del personal, no como una alarma.
Para walk-ins, captura tamaño de grupo, preferencias (booth, mesa alta) y un tiempo cotizado. Cuando la estimación cambie, envía notificaciones opcionales por SMS/email (“Mesa lista” / “Vamos con 10 minutos de retraso”). Mantén las plantillas cortas y permite siempre que el personal anule las cotizaciones con su criterio.
Un buen motor de reservas hace más que mostrar huecos: aplica la misma lógica que usa el host en la vida real. Las reglas claras de disponibilidad evitan sobreventa, reducen no-shows y protegen a la cocina.
Empieza por definir qué significa “capacidad” para tu restaurante. Algunos equipos lo modelan por mesas; otros añaden controles de ritmo para que el salón se llene gradualmente.
Entradas comunes:
Cuando un invitado solicita un horario, el motor debe comprobar tanto el encaje de mesa como la capacidad de pacing antes de ofrecer franjas.
La disponibilidad necesita protección fuerte contra conflictos, especialmente con alto tráfico.
Usa un enfoque en dos pasos:
Si dos usuarios eligen la misma mesa/hora, el sistema debe resolverlo de forma determinista: gana la primera reserva confirmada y el otro usuario debe elegir otro horario.
Añade límites prácticos:
Estos ajustes deben ser editables sin cambios de código.
Los restaurantes hacen excepciones a diario. Soporta:
Guarda las excepciones como overrides datados para que las reglas por defecto se mantengan limpias y previsibles.
El pedido online puede reducir el caos o crearlo. El objetivo es simple: los invitados hacen pedidos exactos rápidamente, el personal los cumple de forma predecible y los pagos se concilian sin problemas.
Tu sistema de pedidos debe reflejar cómo piensa la cocina, no solo cómo luce el menú. Modela el menú como categorías → items → modificadores, y trata detalles clave como datos, no texto: alérgenos, etiquetas dietéticas y opciones de porción.
Incluye toggles operativos que el personal pueda cambiar sin desarrolladores:
Los picos son donde fallan los pedidos. Añade guardrails alineados con la capacidad de preparación:
Para dine-in, conecta el throttling con la gestión de mesas: si la cocina está saturada, los pedidos por QR pueden seguir funcionando, pero la app debe comunicar tiempos más largos.
La mayoría necesita al menos dos flujos, a menudo tres:
Cada tipo debe generar un ticket claro para el dashboard y, si procede, para la integración POS.
Las funciones de pago deben seguir lo que permita tu proveedor:
Decide pronto si dine-in usa pago en mesa, pago en mostrador o un híbrido. Reglas claras aquí evitan totales desajustados y problemas de conciliación entre reservas y pedidos.
Empieza escribiendo un resultado medible (por ejemplo, “reducir los no-shows” o “reducir el tiempo medio de espera”). Luego elige 1–2 flujos de cliente y 1–2 flujos de personal que impacten directamente ese número.
Un conjunto práctico de MVP suele ser:
Lista a tus usuarios por rol y por la presión que sienten durante el servicio:
Diseña cada pantalla pensando en las decisiones de ese rol durante una “viernes ajetreado” para que la interfaz siga siendo rápida y enfocada.
Mapea los workflows de extremo a extremo (no solo características). Un conjunto inicial útil:
Incluye casos límite habituales (fusiones de mesas, items 86’d, pagos divididos, comps) para que el MVP no falle en servicio real.
Elige unos pocos números que reflejen tanto la experiencia del cliente como la carga del personal:
Asegúrate de que cada métrica esté ligada a un evento en la app que puedas registrar (cambios de estado, cancelaciones, estados de pago) para poder mejorar tras el lanzamiento.
Como mínimo, el módulo de reservas debe incluir:
Decide pronto si aceptas depósitos/políticas de no-show, ya que afectan tanto la UI del invitado como el flujo del personal (retenciones, disputas, reembolsos).
Usa reglas explícitas y editables sin código:
Para evitar doble-reservas, combina una retención breve (soft hold de 2–5 minutos) con un paso final de confirmación que vuelva a comprobar conflictos antes de guardar.
Empieza con un conjunto pequeño de estados que se cambien con un toque y registra timestamps:
disponible → reservado → sentado → pedido → pagado → limpieza → disponible
Las marcas temporales permiten calcular “tiempo sentado”, detectar mesas en riesgo de exceder el tiempo y mejorar las estimaciones de rotación sin pedir trabajo extra al personal.
Prioriza un flujo de pedidos difícil de romper:
Añade guardrails en cocina como pausar items (86) y limitar pedidos por franja para evitar sobrecarga.
Usa un proveedor de pagos (Stripe/Adyen/Square) y evita almacenar datos de tarjeta.
Decisiones comunes que conviene tomar pronto:
Registra los cambios de estado de pago (authorized/captured/refunded) para facilitar la conciliación de fin de noche.
Trata las pruebas como simulaciones de servicio, no como una demo:
Lanza un piloto en una ubicación (o un turno), añade SOPs impresos y un botón fácil para reportar “algo salió mal”. Mide métricas semanales para priorizar mejoras (ver también /blog/testing-launch-and-improvement).