Aprende a crear un sitio web de producto que se lea como una historia: define al héroe, asigna capítulos a las páginas, escribe textos claros y guía a los visitantes hacia un sí con confianza.

La narrativa en un sitio de producto no trata de folclore ingenioso ni de lecturas extensas. Una narrativa sólida ayuda a los visitantes a captar rápidamente tres cosas:
Cuando esas tres están presentes, el resultado es simple: la gente entiende para quién es, por qué importa y qué hacer a continuación—sin sentirse presionada. La “historia” es el camino desde su realidad actual hacia una mejor, con tu producto como guía.
Un sitio narrativo aún necesita CTAs claros, una estructura de páginas sensata y textos directos. La narrativa es el método que usas para que esos elementos de conversión se sientan naturales—que el siguiente paso sea obvio y emocionalmente seguro, no confuso o brusco.
Piensa en un arco narrativo familiar—Héroe → Problema → Lucha → Ayuda → Transformación—y trasládalo a un flujo de homepage:
Eso es narrativa: un viaje estructurado y creíble que mueve a las personas hacia la acción.
Las historias más efectivas en un sitio de producto no hablan de tu empresa. Hablan de la persona que intenta lograr algo—y de lo que se lo impide. Cuando tratas al cliente como héroe, tus páginas dejan de leerse como un folleto y empiezan a leerse como un viaje que alguien reconoce.
Define al héroe en lenguaje llano: rol, contexto y cómo es un “buen día” para esa persona. Evita descripciones demográficas genéricas (“PYMES”) y haz que sea una persona con un trabajo concreto (“un responsable de marketing que necesita leads cualificados sin sacrificar sus fines de semana”).
Una comprobación rápida: si el titular de tu homepage empieza con “Nosotros…”, probablemente eres el personaje principal. Cámbialo para poner al héroe en primer plano.
El problema no es solo una molestia; tiene consecuencias. Expón qué duele, qué cuesta o qué frustra hoy—tiempo perdido, ingresos no recibidos, estrés, riesgo, vergüenza, churn o un ida y vuelta interminable.
Sé específico y familiar. En lugar de “flujos de trabajo ineficientes”, prueba “aprobaciones atrapadas en hilos de email, por lo que los lanzamientos se retrasan y todos buscan culpables.” Las consecuencias crean urgencia sin exagerar.
Tu producto no es el héroe; es la guía. La transformación es cómo se ve la vida después de la adopción: decisiones más claras, ejecución más rápida, menos errores, más confianza o una nueva capacidad que antes no tenían.
Describe el “después” en términos observables: qué cambia en su día, qué deja de pasar, qué se vuelve más fácil de repetir.
Una premisa fuerte mantiene la narrativa consistente en homepage, páginas de producto y precios.
Usa esta plantilla:
Para [héroe], que lucha con [problema/consecuencias], [producto] les ayuda a lograr [transformación] mediante [enfoque único].
Si una sección de tu sitio no apoya esa frase, probablemente es ruido—o pertenece en otro lugar.
En lugar de contarlo todo de una vez, estructura tu narrativa como capítulos que coincidan con cómo la gente decide: Conciencia → Consideración → Decisión. Cada capítulo debe responder las preguntas que el visitante tiene en ese momento y guiarlo hacia un único siguiente paso.
Al principio, los visitantes escanean para ver relevancia.
Preguntas clave:
Páginas/secciones más adecuadas:
Encima del pliegue: el resultado, la audiencia y un CTA claro (p. ej., “Ver cómo funciona”). Más abajo: puntos de prueba rápidos, un breve explicador y un gancho de “por qué ahora”.
Ahora el visitante compara opciones y pone a prueba la credibilidad.
Preguntas clave:
Páginas/secciones más adecuadas:
Encima del pliegue: un resumen claro de “cómo funciona” y un ancla a un caso de uso específico. Más abajo: capturas, secuencias breves, FAQs y manejo de objeciones.
Aquí, la claridad vence a la persuasión. Quita las sorpresas.
Preguntas clave:
Páginas/secciones más adecuadas:
Encima del pliegue: lógica de precios, guía para elegir plan y CTA de decisión. Más abajo: inclusiones detalladas, respuestas de compras y pasos de implantación.
La gran narrativa empieza tomando prestadas las palabras del cliente—no inventando las tuyas. Antes de bosquejar páginas o escribir titulares, recopila las frases que la gente ya usa para describir su problema, sus soluciones improvisadas y el momento en que decidieron cambiar.
Elige 2–4 segmentos que puedas reconocer en la práctica (rol, tamaño de empresa, madurez o motivación). Para cada uno, escribe el estado “antes” y “después” en lenguaje llano.
Por ejemplo: Antes: “Persigo actualizaciones entre herramientas y pierdo fechas.” Después: “Veo el progreso de un vistazo y sé qué hacer a continuación.”
Estas declaraciones antes/después se convierten en la columna vertebral narrativa: quién es el héroe, de qué escapa y cómo se ve el éxito.
Extrae el wording crudo de:
Conserva las citas intactas. No las “corrijas” todavía.
Lista las objeciones principales que escuchas (precio, riesgo de cambio, seguridad, tiempo hasta el valor). Al lado de cada una, define qué prueba la elimina: una métrica, una captura, un breve walkthrough, una garantía o el detalle de un caso de estudio.
Documenta frases que resuenan de forma fiable (“decir”) y las que generan fricción (“evitar”). Esto mantiene tu homepage, página de precios y páginas de producto sonando como una única historia contada con una sola voz.
Una historia fuerte no solo entretiene: orienta. Cada página debe guiar a los visitantes hacia un único “siguiente paso” claro, para que no se queden comparando botones, pestañas y ofertas que compiten.
Empieza eligiendo la acción principal que quieres que realicen la mayoría de visitantes:
Luego elige un CTA secundario que ayude a los visitantes indecisos sin descarrilarlos, como “Ver un resumen de 2 minutos” o “Ver ejemplos.” La opción secundaria debe responder dudas, no abrir un camino nuevo.
Cada decisión extra es un bache. Limita las acciones en cada página:
Si necesitas varias ofertas, sepáralas por audiencia (landing pages diferentes), no por saturar una sola página con opciones.
Un flujo práctico que funciona en páginas es:\n\nGancho → tensión → insight → solución → prueba → acción
Abre con el resultado que la gente quiere, expone el problema que lo bloquea, comparte la idea clave que lo replantea, presenta tu producto como el camino, muestra evidencia y luego pide el siguiente paso.
La repetición ayuda cuando está sincronizada con el progreso del lector. Coloca CTAs después de momentos de “sí”: tras la promesa central, después de la prueba principal y al final. Mantén la etiqueta idéntica para que el siguiente paso se sienta familiar cada vez.
Tu homepage es el capítulo de apertura que ayuda al visitante a decidir rápido: “¿Esto es para mí y merece la pena seguir leyendo?” Una homepage orientada por la historia lo hace presentando la escena, señalando las consecuencias y apuntando a un siguiente paso claro.
En palabras sencillas, declara el resultado que ayudas a crear, nombra la audiencia y da una razón oportuna para que al visitante le importe hoy.
En vez de apilar jerga, busca una estructura simple:
Un buen héroe hace que el lector se sienta “visto” sin tener que decodificar tu posicionamiento.
A continuación, refleja la realidad actual. La meta no es asustar: es provocar un asentimiento.
Sé específico: entregas perdidas, prioridades poco claras, trabajo duplicado, aprobaciones lentas, costes impredecibles. Usa el lenguaje que usan tus clientes y evita exageraciones que suenen a marketing.
Ahora puedes presentar el producto, pero como un cambio de situación—no como un aluvión de funciones. Describe el nuevo flujo de trabajo o la experiencia que obtiene el visitante tras adoptar tu producto.
Un patrón útil es “Antes → Después”:
Menciona capacidades solo como detalles que apoyan el cambio que permites.
La prueba es lo que hace creíble la historia. Si tienes métricas verificables, úsalas con cuidado y claridad. Si no, apóyate en detalles que señalen realidad: quién lo usa, qué reemplazaron, qué resultados notaron primero, cuánto tardó la configuración, cómo suele ser la implantación.
Piensa: “evidencia que el lector pueda comprobar”, no “números decorativos”.
Termina el capítulo uno repitiendo el cambio prometido en una o dos frases, y luego ofrece un único siguiente paso acorde con la disposición del lector.
Un CTA fuerte es concreto y de baja fricción (por ejemplo: “Ver en acción”, “Solicitar un recorrido” o “Empezar con una plantilla”). Evita apilar botones que abran subtramas: la homepage debe mover la historia hacia adelante.
Las listas de funciones son fáciles de escanear, pero rara vez hacen que alguien le importe. Las escenas sí. Una escena muestra a una persona en una situación reconocible, qué hace con tu producto y qué cambia después.
En vez de “SSO, registros de auditoría, control de roles”, enmarca una habilidad: “Mantén el acceso seguro sin ralentizar la incorporación.” Luego ancla a un caso concreto: “Un contratista nuevo entra por dos semanas; le das acceso limitado en minutos y mantienes un registro limpio para cumplimiento.”
Este cambio ayuda a la gente a conectar capacidades con resultados, no solo especificaciones.
Para cada conjunto de funciones clave, escribe una narrativa breve de tres tiempos:
Haz la “acción” lo bastante concreta para que parezca real—el nivel de un botón está bien si es breve.
Si usas capturas o clips cortos, empáralos con el latido que apoyan: una vista antes/después, la pantalla donde ocurre la acción o el momento en que el resultado se hace visible.
Cuando proceda, incluye limitaciones o requisitos en la escena: “Requiere permisos de admin”, “Disponible en el plan Pro” o “Funciona mejor con sincronización diaria”. La claridad genera confianza y reduce sorpresas.
Los precios no son solo una tabla de números; son el capítulo donde el visitante decide si tu historia encaja con su realidad. Si el resto del sitio construye claridad y momentum, esta página debe eliminar la ambigüedad, no introducirla.
En vez de empezar con rejillas de funciones, empieza con personas y situaciones. Nombra cada plan por el tipo de comprador que sirve y el resultado que apoya.
Para cada plan responde tres preguntas en lenguaje claro:
Esto convierte la elección de plan en reconocimiento: “Ese soy yo”, no “supongo que necesito el del medio.”
Si tu producto tiene múltiples niveles (p. ej., un plan Gratis para explorar y luego Pro/Business/Enterprise), usa esa estructura para contar una progresión: probar sin riesgo → adoptar en serio → estandarizar → gobernar.
Los visitantes se ponen nerviosos cuando el precio parece una trampa. Evita artificios (urgencia forzada, addons confusos, límites poco claros). Si hay restricciones—asientos, límites de uso, costes de implementación, compromisos anuales—descríbelas de forma directa.
Una buena regla: si un cliente podría descubrirlo después de pagar, debería poder verlo en 10 segundos en la página de precios.
Las FAQs funcionan mejor cuando tratan los miedos de compra más grandes, no casos marginales. Ponlas cerca del punto de decisión (a menudo bajo los planes) y escríbelas como el consuelo de una persona útil.
Cubre temas como:
Termina el capítulo con un paso claro: empezar, reservar demo o contactar ventas—sin hacer que los visitantes busquen el camino correcto.
Un buen caso de estudio no solo “prueba” que tu producto funciona: permite que el lector se imagine teniendo éxito con él. Trata cada caso como un capítulo corto que va de la incertidumbre al impulso, usando detalles que suenen vividos y no promocionales.
Usa el mismo arco cada vez para que los lectores comparen rápido:
Los detalles construyen credibilidad más rápido que adjetivos. Añade elementos como:
Incluso un artefacto concreto puede convertir “interesante” en “confío en esto.”
Si las métricas no están disponibles, usa resultados cualitativos con ejemplos concretos: menos entregas fallidas, aprobaciones más rápidas, menos mensajes “¿dónde está esto?”, onboarding más suave, propiedad más clara, menos errores. Ancla esos resultados en un momento: cómo cambió un lunes típico, una reunión semanal o un lanzamiento.
Añade un breve llamado “¿Similar a ti?” al final:
Esto convierte un caso de estudio en un atajo de decisión y empuja al lector adecuado hacia el siguiente paso.
Tu página Sobre no debería ser una digresión de trivia empresarial. Debe reforzar la misma promesa que hace la homepage: para quién es el producto, qué cambio crea y por qué sois una guía creíble.
Lidera con el resultado que perseguís, no con la fecha de fundación. Una forma sencilla de enmarcarlo:
Esto mantiene la página Sobre conectada a la narrativa del resto del sitio: el cliente sigue siendo el héroe y tu producto la herramienta para que gane.
Los valores funcionan mejor cuando explican decisiones que los clientes perciben. En lugar de “Valoramos la transparencia”, di lo que hacéis por ello (precios claros, políticas en lenguaje llano, publicar objetivos de uptime). En lugar de “Valoramos la seguridad”, explica qué significa operativamente (controles de acceso, prácticas de auditoría, manejo de datos).
Manténlo concreto: los valores deben predecir vuestro comportamiento cuando aparezcan disyuntivas.
La confianza a menudo depende de la prueba. Incluye solo lo que sea preciso y actual:
Usa titulares claros, párrafos cortos y una estructura simple: misión → cómo construimos → quién está detrás → prueba. Si hay una historia larga, mantenla aparte para que la página principal Sobre siga enfocada.
La narrativa se rompe cuando la homepage suena segura, la página de producto suena genérica y los anuncios parecen de otra compañía. Un sistema de mensajería ligero evita eso. No es un “libro de marca”; es un conjunto práctico de decisiones que tu equipo pueda usar.
Empieza con un mensaje central que pueda vivir en la parte superior de cualquier página: para quién es, qué ayuda a hacer y el resultado que obtiene. Luego añade puntos de apoyo (3–5) que expliquen por qué la promesa es creíble. Empareja cada punto con elementos de prueba: una métrica, una cita, una capacidad específica o un ejemplo breve.
Fija unas pocas normas que moldeen cada frase:
Estas restricciones hacen que la historia suene como una sola voz, incluso cuando escriben varias personas.
Crea una pequeña librería que tu equipo pueda pegar y adaptar:
Usa el mismo mensaje central y puntos de apoyo en homepage, páginas de producto, emails y anuncios. Si una campaña nueva introduce una promesa distinta, actualiza el documento de mensajería primero—para que la historia siga siendo una sola en todos lados.
Un sitio guiado por la historia no está “terminado” al lanzarlo. Es una narrativa viva que debe aclararse a medida que aprendes cómo los visitantes se mueven, vacilan y deciden.
Antes del lanzamiento, pon de acuerdo el orden de lectura previsto—tu “secuencia de capítulos”. Mantenlo simple e intencional: Producto → Precios → FAQ, o Homepage → Caso de uso → Demo.
Esto no es solo navegación. Es cómo reduces la fatiga de decisión guiando a la gente a la siguiente página que necesita para creer lo que sigue.
Si iteras rápido, diseña tu sitio para poder publicar cambios sin romper la trama. Por ejemplo, plataformas como Koder.ai permiten a los equipos crear y revisar experiencias web por chat—luego usan funciones como snapshots y rollback para probar ediciones narrativas (titulares, colocación de pruebas, lenguaje de CTA) de forma segura. Si tu flujo necesita transferencia a ingeniería, exportar código fuente ayuda a mantener la historia consistente de prototipo a producción.
Usa titulares que una persona diría y hazlos lo bastante específicos para ser buscables.
Por ejemplo, “Cómo funciona” puede convertirse en “Cómo los equipos siguen aprobaciones en un solo lugar.” Mantienes el tono narrativo y clarificas el tema.
Elige unas pocas señales que te digan si la historia se está entendiendo:
Define un objetivo primario por página. Si todo es objetivo, nada lo es.
Itera tras el lanzamiento con experimentos pequeños y focalizados:
Mantén los cambios aislados para poder aprender qué causó la mejora.
Trata las actualizaciones como ediciones, no reescrituras. Cada mes, revisa grabaciones o feedback, detecta puntos de abandono y pregunta: ¿dónde deja de tener sentido la historia? Luego aclara ese momento con copy más ajustado, prueba más sólida o un siguiente paso más claro.
La narrativa en un sitio de producto hace que los visitantes obtengan rápidamente claridad (qué es y para quién es), motivación (por qué importa ahora) y confianza (prueba de que funciona). No es folclore ni contenido largo: es un camino estructurado desde su realidad actual hacia una mejor, con tu producto actuando como guía.
Porque hace que los elementos de conversión se sientan naturales en lugar de abruptos. Una buena narrativa sitúa el contexto, nombra las consecuencias y gana credibilidad, de modo que los CTA como Empezar prueba o Reservar demo se sienten como el siguiente paso obvio y no como un empujón.
Usa un arco simple y mapea secciones:
Trata al visitante como el héroe. Define su papel en lenguaje llano con rol + contexto + resultado de “buen día” (p. ej., “un responsable de marketing que necesita leads cualificados sin sacrificar sus fines de semana”). Si tu titular empieza con “Nosotros…”, reescríbelo para que el héroe esté en primer plano.
Nombra consecuencias, no solo molestias. Usa detalles específicos y familiares (p. ej., “aprobaciones atrapadas en hilos de correo, lanzamientos atrasados y todos buscan culpables”). Las consecuencias crean urgencia sin exagerar cuando se conectan con tiempo, riesgo, ingresos, estrés o vergüenza.
Redacta el “después” en términos observables: qué cambia en su día, qué deja de ocurrir y qué resulta más fácil de repetir. Posiciona tu producto como la guía, no como el héroe, y describe la transformación como comportamiento + resultado en lugar de solo “mayor eficiencia”.
Usa esta plantilla para limitar el contenido de las páginas:
Para [héroe], que lucha con [problema/consecuencias], [producto] les ayuda a lograr [transformación] mediante [enfoque único].
Si una sección no apoya esa frase, probablemente sea ruido o pertenece en otro lugar.
Recoge frases crudas donde los clientes ya describen la realidad:
Mantén las palabras tal cual al principio; afínalas después.
Elige un CTA primario por página (p. ej., Empezar prueba / Reservar demo / Comprar) y como máximo un CTA secundario que reduzca dudas (p. ej., “Ver un resumen de 2 minutos”). Repite el CTA primario tras los momentos de “sí” importantes (promesa, prueba, cierre) usando la misma etiqueta.
Convierte características en mini-historias con una estructura de tres tiempos:
Así las capacidades parecen escenas creíbles en vez de una lista de verificación.
Lidera con personas y situaciones, no con rejillas de características. Para cada plan responde: quién es (perfil claro), qué problema resuelve mejor y cuándo elegirlo. Reduce sorpresas: si un cliente puede descubrir un límite después de pagar, debería poder verlo en 10 segundos en la página de precios.
Haz que cada caso de estudio sea un capítulo breve que vaya de la incertidumbre al impulso, con detalles que suenen reales:
Incluye al menos un artefacto concreto (cita real, captura, checklist) para aumentar la credibilidad.
Una narrativa fuerte se mantiene con reglas prácticas: